Salamanca destina casi 12 mdp a nuevos pozos de agua en comunidades.

Los proyectos para dotar de agua potable a comunidades rurales de Salamanca contemplan inversiones municipales de entre 6.7 y 7 millones de pesos por pozo. Alejandro Meneses, regidor del Ayuntamiento, informó que en Los Locos y Loquitos ya comenzó el equipamiento, mientras que en Loma de Flores y Valtierrilla avanzan los trámites para iniciar las perforaciones.

Cuatro comunidades rurales de Salamanca forman parte de los proyectos municipales para mejorar el abastecimiento de agua potable, con inversiones que incluyen nuevas perforaciones, equipamiento de pozos y obras de distribución.
El regidor Alejandro Meneses informó que en Los Locos y Loquitos la perforación ya concluyó y se trabaja en el equipamiento y la construcción de un tanque elevado, con cerca de 5 millones de pesos. En Loma de Flores, se destinaron 6.7 millones para un nuevo pozo y ya inició el proceso de licitación.
Para Valtierrilla, los recursos están reservados y se cuenta con estudios técnicos; mientras que en San Vicente de Flores está pendiente un trámite administrativo para solicitar ante Conagua la autorización de perforación.
Meneses también señaló que los estudios de calidad del agua realizados en 94 pozos del municipio en 2023 sirven como referencia para elegir nuevas zonas de extracción y verificar las condiciones del recurso destinado al consumo humano.
El municipio de Salamanca mantiene en marcha proyectos para mejorar el abastecimiento de agua potable en distintas comunidades rurales, mediante recursos 100 por ciento municipales. Entre las localidades contempladas se encuentran Los Locos y Loquitos, Loma de Flores, Valtierrilla y San Vicente de Flores, con avances diferenciados de acuerdo con los procesos administrativos y técnicos de cada obra.
En Los Locos y Loquitos, la perforación del pozo ya concluyó y actualmente se trabaja en su equipamiento, además de la construcción de un tanque elevado que permitirá interconectar el suministro con la red de distribución de la comunidad. Para estas acciones se contempla una inversión cercana a los cinco millones de pesos.
En Loma de Flores, el Ayuntamiento autorizó los recursos para perforar un nuevo pozo y el procedimiento de licitación ya comenzó. La previsión es que, en un plazo aproximado de ocho a 15 días, se defina a la empresa encargada de ejecutar los trabajos, con una inversión estimada de 6.7 millones de pesos.
Para Valtierrilla, el recurso también se encuentra reservado en la Tesorería Municipal y ya se cuenta con los estudios técnicos y la ubicación del proyecto.
En San Vicente de Flores, el proyecto enfrenta un trámite administrativo que debe resolverse antes de presentar la solicitud de perforación ante Conagua. De acuerdo con Meneses, la comunidad ya cuenta con estudios previos, por lo que la liberación de este procedimiento es uno de los pasos necesarios para continuar con el proyecto.
Respecto a la calidad del agua, el regidor indicó que en 2023 el Centro de Ciencias y Tecnología del Agua (COTAS) realizó un estudio integral de los 94 pozos existentes en Salamanca, cuyos resultados fueron entregados a principios de 2024. El análisis detectó en alrededor de seis pozos algunos niveles de fluoruro y arsénico que no rebasaban los límites de la norma oficial, además de otros componentes asociados con actividades agrícolas. Estos resultados han servido como referencia para determinar las zonas más adecuadas para nuevas perforaciones.
La realización de estos estudios es fundamental para garantizar que el agua extraída de los pozos sea segura para el consumo humano, ya que la presencia de sustancias como arsénico y fluoruro en concentraciones superiores a los límites permitidos puede representar riesgos para la salud. La exposición prolongada al arsénico puede provocar daños en órganos, lesiones en la piel y aumentar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, mientras que el consumo excesivo de fluoruro puede ocasionar fluorosis dental y, en casos de exposición elevada durante periodos prolongados, afectar los huesos. Por ello, analizar la calidad del agua antes de incorporarla a la red de distribución permite identificar posibles contaminantes, prevenir afectaciones a la población y determinar si el recurso requiere tratamiento para garantizar que sea apto para el consumo.



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